8. Intimidad

El mejor de los hombres es semejante al agua,
La cual beneficia a todas las cosas, sin ser contenida por ninguna,
Fluye por lugares que otros desdeñan,
Donde se acerca más deprisa al Tao.

Así, el sabio:
Donde mora, se acerca más deprisa a la tierra,
En el gobierno, se acerca más deprisa al orden,
Hablando, se acerca más deprisa a la verdad,
Haciendo tratos, se acerca más deprisa a los hombres,
Actuando, se acerca más deprisa a la oportunidad,
En el trabajo, se acerca más deprisa a lo competente,
En sentimientos, se acerca más deprisa al corazón;
No lucha, y así permanece libre de culpa.

Lao Tse

Tao Te Ching

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lunes, 31 de octubre de 2011

IR HACIA EL VACÍO

caer y caer...

el fondo se aleja burlando adoquines y frío
el tormento se engalana con voz de ausencia
los recuerdos son lejana pira
crepitar de leños es música maleva

el más allá no existe
está el más acá convertido encadenas

ana lucía montoya rendón
octubre 2011
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miércoles, 10 de agosto de 2011

MUERTE DEL MAESTRO

1.

En la bóveda de una capilla y sobre un andamio a veinte metros con setenta centímetros del suelo, en un solo cuadrante traza muchas líneas para generar la chispa vital. Y sueña. Sueña con tonalidades que van desde la luz pura hasta el negro abisal. No logra insuflar aliento en los tres cuartos restantes. Está doblegado ante la fuerza de una obra que late de dolor y sabe quedará inconclusa en medio de la larga noche del tiempo. No ve más los colores ni puede manejar su mano, menos generar la soñada flama. Cae desde el andamio antes de exhibir toda la potencia creativa de su ser. Sobre su cuerpo caen los pinceles y los potes de pinturas. Está allí, desparramado como un conjunto de locas ideas. La gente curiosa solo ve en el suelo una flor gigante de múltiples colores y perciben su aroma.

2.

No reconocieron al maestro ni su magia. Nadie entendió que al morir podría transmutarse en Luz. No era un ser cualquiera ése que fijó su mirada sobre las virtudes de la Naturaleza. Cayó desde la altura de su obra cuando soñaba con la Creación, él quien se opuso al juicio de los inquisidores que consideraban incitación al pecado la expresión de la belleza desnuda, quien permitió se solazaran en su mente ángeles y demonios y le susurraran líneas y colores, luces y sombras, le dejaran ver a través de los entrecejos de las sibilas la hermosura de los efebos y le indicaran también el perfil sagrado de los profetas. Solo así pudo establecer en lo más alto de sus ideales esa obra magna al gusto y deseo de Don Julio.

Ana Lucía Montoya rendón
Agosto 2011

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martes, 12 de julio de 2011

PERDÍ


Por las venas galopan la sangre y el ocaso,
rubricado en cada paso el destino de viajero
y los deseos 
ante el altar están desnudos.

¿De qué sirven atavíos de novia o de soldado?
¿Para que qué fingir de lobo o de ingenuo cordero?
¿Llevar tocado  de gusano o mariposa,
alas de águila o de insignificante zancudo?
Nada vale

porque todas las batallas cuerpo a cuerpo,
sin empezar, las he perdido


ana lucía montoya rendón
julio 2011


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miércoles, 20 de abril de 2011

MALASUERTE


“Soy el imán sin polos
el gastado grito
invocando a una muerte
que burlona
me juega a los dados."

Liliana Varela


palabras afines se pelean ambos polos
como adheridas a herradura oxidada
cuya concavidad absorbe las virtudes
y su lado convexo expulsa los anhelos

plomiza la mirada taladra las espaldas
escurrida la suerte por rendijas negras
bate con la izquierda los malditos dados
dolida su diestra entrega sus haberes

mellen las aristas de todos los mandatos
y ajusten la soga en el cuello del demonio
deslicen su infortunio en crudos estertores
"Malasuerte" era el nombre del finado
sol invertido habitante de penumbras
vague por siempre sobre un mapa oscuro
ante la delación de las tardes que no existen

ana lucía montoya rendón
abril 2011

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viernes, 28 de enero de 2011

MI GRITO



"...y yo seguía detenido en el mismo lugar temblando de miedo
- y sentía que un alarido infinito penetraba toda la naturaleza”
El Grito.
Eduard Munch

voz como cuchilla
hasta el alma en canal abrió mi soledad
clavado en mí su grito

diluidas ideas del perchero caen
y desnuda no me atrevo dar el paso
mis pensamientos de sombrero
y mis deseos a las caderas de la noche atados
una camisa de fuego pálpitos ataja
y mis pies calzando fierros siembran pasos oxidados
en surcos malditos la simiente muere

horizonte azul escapa de mí
no grito más
aúllo de impotencia pero ya no existe eco
hace poco días asistí a su sepelio

ana lucía montoya rendón
enero 2011

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