8. Intimidad

El mejor de los hombres es semejante al agua,
La cual beneficia a todas las cosas, sin ser contenida por ninguna,
Fluye por lugares que otros desdeñan,
Donde se acerca más deprisa al Tao.

Así, el sabio:
Donde mora, se acerca más deprisa a la tierra,
En el gobierno, se acerca más deprisa al orden,
Hablando, se acerca más deprisa a la verdad,
Haciendo tratos, se acerca más deprisa a los hombres,
Actuando, se acerca más deprisa a la oportunidad,
En el trabajo, se acerca más deprisa a lo competente,
En sentimientos, se acerca más deprisa al corazón;
No lucha, y así permanece libre de culpa.

Lao Tse

Tao Te Ching

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lunes, 2 de marzo de 2015

TUS DESVARÍOS, MARIPOSA



1.

Lentamente, con tus ojos repasas una línea. La atraviesas. Se escucha el revuelo de tus alas de papel. El fuego  te quema los sueños.



Tú, “lengua mariposa” de una vela encendida. Tú, de papel sobre tu lecho, mariposa...



2.

La parafina derretida atraviesa el océano que cabe en la coquita de tus manos. Desde allí arreglas el viaje para llegar a tierras de ninguna parte.



De seda, los hilos de tu vestido. De seda también, el borde multicolor de tu vuelo.



Eres “réquiem mariposa”… bailas y asciendes por entre el humo vidrioso del llanto.



3.

Cultivas la rosa de los vientos, conversas entre sus pétalos, lees la ruta del ensueño marcada en las nervaduras de tus alas. A veces viajas de día, otras, durante la noche. De día, tu sol es el de todos. De noche, tu sol está vestido de negro, emperifollado de cocuyos, peinado con insomnios, tocado con ideas de fantasmas.



Tú, “hilo mariposa”, de Ariadna, mariposa.



4.

Abanico mariposa con ojos de colores, miras un camino que, como tú, vuela. Ése, el verdadero sentido de tu viaje: vagabundeo y delirio (siameses mariposa, como tus alas).



Imparable flotas si no es noche. De noche, el abrazo mariposa de la llama te excita, te engulle cuando posas. Cuando posas, no descansas... y cuando descansas, posas.



Tú, ojos mariposa y parpadeos, esparces el polvo de tus alas que, como tus desvaríos, vuela.



Ana Lucía Montoya Rendón

Marzo 3, 2015



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